Relato. 2006.
Un viaje a las entrañas del mar. Esto es lo que quería hacer desde que en su infancia le regalaron un submarino de juguete.
Bucear o caretear eran deportes que no había practicado nunca. Es más, nunca había conocido el mar, lo veía por las pelis. Le hacía mucha ilusión algún día decirle al mundo que su primera vez había sido por lo alto, o mejor, por lo más bajo, lo más profundo, en submarino.
Creía que la vida se componía de ilusiones como las de él, por eso se sentía más vivo que cualquiera, porque su sueño era más difícil de alcanzar que los de muchos.
Aunque su anhelo era tan humano como extravagante, lo ponía frente a retos que hacían atractiva su existencia. Tendría que hacer tantas cosas para lograrlo… ¿Por dónde empezar? Sabía que lo más fácil era que se le escurriera todo por entre las manos. , pero insistía.
Es que ¿quién puede hacer un paseo en submarino? Es tan utópico, tan incierto. Pero a los sueños hay que trabajarles, como quien quiere subir una cima monumental, o quien va a montar una empresa…
Y estuvo cada día planeando su encuentro con lo profundo, no aquí, sino allende el mar.
Que si el dinero, que si solo, que si lejos, que si locura, que si inmaduro, ... pensaría la gente. Empeñarse, lanzarse. Qué más da. Ya estaba abordo. Dentro de sí, más adentro de su propio ser y de sus posibilidades que de cualquier espacio y a mil metros bajo la superficie.
Oh-
¿Es esto?-
-¿hola?-
-¿Y la luz?-
-¿no hay corales?-
Llanto.
Sudor.
Bum bum, bum bum, su corazón.
-Respira-
Silencio.
Ahora ha vuelto y no le ha gustado. Atragantado empezará a pensar mejor en el buceo; allí donde se practica no es ni tan oscuro ni tan distante. Se vive más.
Un viaje a las entrañas del mar. Esto es lo que quería hacer desde que en su infancia le regalaron un submarino de juguete.
Bucear o caretear eran deportes que no había practicado nunca. Es más, nunca había conocido el mar, lo veía por las pelis. Le hacía mucha ilusión algún día decirle al mundo que su primera vez había sido por lo alto, o mejor, por lo más bajo, lo más profundo, en submarino.
Creía que la vida se componía de ilusiones como las de él, por eso se sentía más vivo que cualquiera, porque su sueño era más difícil de alcanzar que los de muchos.
Aunque su anhelo era tan humano como extravagante, lo ponía frente a retos que hacían atractiva su existencia. Tendría que hacer tantas cosas para lograrlo… ¿Por dónde empezar? Sabía que lo más fácil era que se le escurriera todo por entre las manos.
Es que ¿quién puede hacer un paseo en submarino? Es tan utópico, tan incierto. Pero a los sueños hay que trabajarles, como quien quiere subir una cima monumental, o quien va a montar una empresa…
Y estuvo cada día planeando su encuentro con lo profundo, no aquí, sino allende el mar.
Que si el dinero, que si solo, que si lejos, que si locura, que si inmaduro,
Oh-
¿Es esto?-
-¿hola?-
-¿Y la luz?-
-¿no hay corales?-
Llanto.
Sudor.
Bum bum, bum bum, su corazón.
-Respira-
Silencio.
Ahora ha vuelto y no le ha gustado. Atragantado empezará a pensar mejor en el buceo; allí donde se practica no es ni tan oscuro ni tan distante. Se vive más.
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