Tengo que decir que me quedé impresionada cuando leí el reportaje de El País Semanal, el verano pasado, sobre el Ejercito del Sari Rosa. Ni sabía que existía, ni me podía imaginar que tal movimiento o colectivo tuviese cabida en un país como India, justo entre la gente más pobre. Pero que tonta fui. Como si no conociera que los activistas más maravillosos provienen de las clases populares en cualquier lugar del mundo.
Pues bien, dicho ejercito nació por iniciativa de Sampat Pal, una mujer que pese a haber vivido una dura niñez y juventud decidió poner freno a la violencia de género, la corrupción política y los abusos a los que su población se veía sometida día a día. Hoy, son cien mil mujeres las que la acompañan en la lucha y van armadas, armadas con palos fuertes por si las agreden, pero son pacifistas.
Supe de ellas porque El País Semanal publicó todo un trabajo interesantísimo que entremezclaba el relato de la protagonista con las peripecias del periodista quien la acompañó a ella, y a sus chicas, a una marcha de protesta.
La historia de esta heroína de a pie empieza en un hogar de analfabetas, pero tuvo un tío que persuadió a sus padres para que la dejaran estudiar, aunque sólo pudo hacer dos años de primaria y a los 12 años la casaron. Cuenta que de esa perversión no se salvó y que quizás por todo lo que sufrió fue que desarrolló una gran sensibilidad por el dolor de las mujeres. Así se volvió una activista social y creó una ONG que financiaba proyectos de mujeres. De las mujeres que antes había ayudado a organizar como costureras. Luego empezó a dirimir conflictos entre vecinos y a plantarles cara a los maridos violentos de sus compañeras. Hasta que su participación social se volvió tan combativa que pensó en que lo mejor sería uniformarse para crear identidad y que empezaran a verlas de otra manera. En 2006 nació el ejército de los Sari Rosas, así se llaman los vestidos tradicionales y en este caso el color que usan es el rosa.
Poco a poco han ganado el respeto de la gente, han tenido que defender su causa incluso dentro de sus propios hogares, porque todas siguen siendo madres y esposas, pero también dedican tiempo a luchar por lo que creen. Sobre todo porque han visto resultados. Y en cada manifestación Sampat Pal arenga a sus seguidoras y militantes: "¡Cuidaos, permaneced atentas a los problemas de las mujeres! Recordad esto siempre: unidas sois más fuertes".
Sigo fascinada con esta historia. Sampat pal tiene un libro en el que cuenta su historia y sólo hizo dos años de la escuela!!! Y lo mejor es que no piensan en pequeño, han marchado frente a ministerios, juzgados, cuarteles de policía, etc, confrontando funcionarios, exigiendo justicia, destapando podridos y defendiendo sobre todo a mujeres de sus maridos, de sus trabajos y de las instituciones. Una de las chicas dice que sabe que no está sola, porque todas las demás la defenderán si alguien intenta volver a maltratarla como lo hacía su marido. Son bravas, no les da miedo intimidar a nadie con su presencia, se sienten fuertes. El reportaje cuenta que una mujer fue a pedirle a ayuda mientras estaba con el periodista y le dijo que si quería ayuda tenía que alistarse, pagar por el sari rosa y comprometerse con la causa de ella y de todas las compañeras. Que era la única forma de subsistir y que ninguna ayuda es gratis. Así que cobran por ingresar y ahora son una fuerza de presión muy grande en el estado donde viven. El más poblado de la India.
A leer todo. Vale la pena.
http://www.elpais.com/articulo/portada/guerreras/sari/rosa/elpepusoceps/20090830elpepspor_9/Tes
Pues bien, dicho ejercito nació por iniciativa de Sampat Pal, una mujer que pese a haber vivido una dura niñez y juventud decidió poner freno a la violencia de género, la corrupción política y los abusos a los que su población se veía sometida día a día. Hoy, son cien mil mujeres las que la acompañan en la lucha y van armadas, armadas con palos fuertes por si las agreden, pero son pacifistas.
Supe de ellas porque El País Semanal publicó todo un trabajo interesantísimo que entremezclaba el relato de la protagonista con las peripecias del periodista quien la acompañó a ella, y a sus chicas, a una marcha de protesta.
La historia de esta heroína de a pie empieza en un hogar de analfabetas, pero tuvo un tío que persuadió a sus padres para que la dejaran estudiar, aunque sólo pudo hacer dos años de primaria y a los 12 años la casaron. Cuenta que de esa perversión no se salvó y que quizás por todo lo que sufrió fue que desarrolló una gran sensibilidad por el dolor de las mujeres. Así se volvió una activista social y creó una ONG que financiaba proyectos de mujeres. De las mujeres que antes había ayudado a organizar como costureras. Luego empezó a dirimir conflictos entre vecinos y a plantarles cara a los maridos violentos de sus compañeras. Hasta que su participación social se volvió tan combativa que pensó en que lo mejor sería uniformarse para crear identidad y que empezaran a verlas de otra manera. En 2006 nació el ejército de los Sari Rosas, así se llaman los vestidos tradicionales y en este caso el color que usan es el rosa.
Poco a poco han ganado el respeto de la gente, han tenido que defender su causa incluso dentro de sus propios hogares, porque todas siguen siendo madres y esposas, pero también dedican tiempo a luchar por lo que creen. Sobre todo porque han visto resultados. Y en cada manifestación Sampat Pal arenga a sus seguidoras y militantes: "¡Cuidaos, permaneced atentas a los problemas de las mujeres! Recordad esto siempre: unidas sois más fuertes".
Sigo fascinada con esta historia. Sampat pal tiene un libro en el que cuenta su historia y sólo hizo dos años de la escuela!!! Y lo mejor es que no piensan en pequeño, han marchado frente a ministerios, juzgados, cuarteles de policía, etc, confrontando funcionarios, exigiendo justicia, destapando podridos y defendiendo sobre todo a mujeres de sus maridos, de sus trabajos y de las instituciones. Una de las chicas dice que sabe que no está sola, porque todas las demás la defenderán si alguien intenta volver a maltratarla como lo hacía su marido. Son bravas, no les da miedo intimidar a nadie con su presencia, se sienten fuertes. El reportaje cuenta que una mujer fue a pedirle a ayuda mientras estaba con el periodista y le dijo que si quería ayuda tenía que alistarse, pagar por el sari rosa y comprometerse con la causa de ella y de todas las compañeras. Que era la única forma de subsistir y que ninguna ayuda es gratis. Así que cobran por ingresar y ahora son una fuerza de presión muy grande en el estado donde viven. El más poblado de la India.
A leer todo. Vale la pena.
http://www.elpais.com/articulo/portada/guerreras/sari/rosa/elpepusoceps/20090830elpepspor_9/Tes
Hurra, no se si se lo he dicho antes hija mia, pero usted es digna nieta de Ernestina, la primer feminista que conocí de la cual sacamos la vena para trabajar por las mujeres y con las mujeres. Esa es nuestra misión ya que la vida nos ha dado oportunidades que a la mayoría de las mujeres se les niega, trabajar desde distintos angulos para su crecimiento.
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